Contaminación en América Central
admin | 21-07-2008

Esta situación favorece la permanencia de la pobreza, pues cuanta más contaminación haya en los ríos, más vulnerables son los pobres a nuevas enfermedades”, comentó a IPS Matul. El experto apuntó que hay disputas internacionales en ciernes vinculadas con la contaminación, porque lo que se haga de un lado del río afectará al país vecino.
Es urgente que América Central le dé un ejemplo al mundo y convierta al agua en un elemento de unión y no de disputa, agregó. La contaminación y problemas de distribución ya causan escasez de agua, pese a la riqueza hídrica de la región.
Antes nunca faltaba agua, ahora es algo muy común que Tegucigalpa esté seca, narró a IPS la hondureña Ethel Maradiaga, de 20 años. Es común que falte agua durante días en viviendas y establecimientos comerciales, indicó.
Los habitantes de Tegucigalpa deben almacenar el líquido en todo tipo de recipientes, o comprarlo a camiones cisterna que recorren los barrios, y eso causa malestar y agresividad.
La contaminación y degradación de ríos en Honduras tuvo nefastas consecuencias en noviembre de 1998, cuando los suelos erosionados cedieron fácilmente ante la fuerza del huracán Mitch.
Los científicos definen la existencia de escasez hídrica cuando la oferta es menos de 1.000 metros cúbicos anuales de agua por persona, y según datos del Banco Mundial, América Central dispone en promedio de 31.000 metros cúbicos de agua anuales por habitante.
En el istmo hay una gran disponibilidad pero no hay acceso, señaló a IPS Cecilia Cortés, directora ejecutiva de la no gubernamental Fundación para la Paz y la Democracia (Funpadem).
Existe gran cantidad de agua de fuentes subterráneas, lluvia, ríos y lagos, pero la posibilidad de darle distribución adecuada es mínima sin necesarias inversiones en infraestructura, explicó.
Además, se atenta contra la inmensa oferta existente al contaminar los ríos, una de las principales fuentes de abastecimiento, añadió Cortés.
En muchas partes del istmo los niveles de precipitación son altos, pero se siente fuerte presión sobre los recursos hídricos, la vida de los ríos se ha reducido a la temporada de lluvias, de mayo a noviembre, según un estudio de la Funpadem.
Eso podría tener consecuencias sobre las diversidad de especies de América Central, que alberga junto con el sur de México de siete a 10 por ciento de la biodiversidad del planeta. En el istmo están también ocho por ciento de la superficie mundial de manglares y la segunda barrera de arrecifes del mundo.
La conservación conjunta de ríos implica cooperación transfronteriza, en vez de los crónicos conflictos diplomáticos por límites, de los cuales el más reciente es el que mantienen Costa Rica y Nicaragua, por la navegación del limítrofe río San Juan.
Pero ambos países decidieron postergar por dos años un reclamo sobre el asunto ante la Corte Internacional de La Haya, e implementar mientras tanto programas conjuntos de conservación y turismo.
En América Latina tenemos que construir una cultura del agua, que hasta ahora no ha existido, opinó el sociólogo salvadoreño Ricardo Sol, experto en escasez hídrica.
Mientras se intenta construir esa cultura, aumentan las presiones contra los ríos y demás fuentes acuíferas. Una de esas presiones es la demográfica, pues la población del istmo crece con una tasa anual de 2,4 por ciento.
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