Aguas negras en el valle de Tula
admin | 21-07-2008

Un estudio realizado por la Dra. Blanca Jiménez, junto con Christina Siebe y Enrique Cifuentes, titulado El reúso intencional y no intencional del agua en el valle de Tula, incluido en el libro El agua en México vista desde la Academia, editado por la Academia Mexicana de Ciencias, revela que, sorprendentemente, el empleo de aguas negras mejoró la economía de la región.
Por ello, en 1920 se construyó un sistema para distribuir y regular el flujo de ese tipo de líquido para la agricultura, que incluyó la presa Requena y fue complementado en 1936 por las presas Taxhimay y Endhó.
Pero las elevadas láminas de riego (1.5 a 2.2 metros por hectárea al año), usadas para lavar las sales de los suelos dañinas para la agricultura, así como el transporte de aguas negras a través de canales sin revestir, han resultado en la recarga del acuífero local e incluso en la formación de nuevos depósitos de extensiones mucho mayores a la original.
En 1998, el organismo British Geological Survey calculó que dicha infiltración asciende a por lo menos 25 metros cúbicos por segundo, que equivalen a 13 veces la recarga natural sin la presencia de aguas negras. La recarga incidental ha resultado de tal magnitud y, luego de tanto tiempo, los niveles piezométricos del recurso hídrico del subsuelo se han elevado considerablemente, de manera que hoy en día, en sitios donde el líquido subterráneo se encontraba a 50 metros de profundidad, afloran manantiales con gastos de entre 40 a 600 litros por segundo.
Estas nuevas fuentes, añade la investigadora, se han convertido en el único suministro para todas las actividades de la región.
Pero lo que inquieta ahora es la calidad del líquido. Casi 25 metros cúbicos por segundo de aguas negras se infiltran en el subsuelo de Tula y forman un acuífero, cuyo contenido ha atravesado por un “proceso de depuración”, en algunos casos superior al de una planta de tratamiento avanzando.
”Preocupa, en particular, el desconocimiento de cómo se llevan a cabo los procesos de depuración en detalle, y cuánto durarán, pues si se rebasa la capacidad de depuración del suelo, muy probablemente la calidad del líquido subterráneo se deteriorará rápidamente, al grado de que será económicamente imposible su reaprovechamiento. Incluso, podría verse afectada la salud de las comunidades de Tula”.
Por ello, la universitaria considera necesario iniciar un programa amplio e interdisciplinario de investigación aplicada para definir cuánto más durará este atípico sistema de tratamiento, a fin de que se puedan incrementar y preservar sus ventajas y, eventualmente, extender la práctica a otros lugares del país.
En el valle de Tula o del Mezquital hay aproximadamente 380 mil habitantes distribuidos en 294 localidades. La única fuente de suministro para estas personas es la del subsuelo, para lo cual cuentan con 206 pozos profundos y alrededor de 40 norias o manantiales.
Así, del subsuelo se extraen 7.4 metros cúbicos por segundo, 64 por ciento para fines industriales (termoeléctrica, la refinería de Tula, las cementeras Cruz Azul y Tolteca, y una fenoquímica);
Desde 1997 se han realizado estudios sobre la calidad del acuífero, y han demostrado la presencia de ciertos compuestos considerados contaminantes. En uno de éstos se analizaron 276 parámetros (22 físicos; 34 metales, no metales y compuestos inorgánicos; siete microbiológicos; 213 compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles, y radiactividad, entre otros).
Como resultado, sostiene el documento mencionado, se encontró que los parámetros que siempre exceden la norma de agua potable NOM-127-SSA1-1994 fueron coliformes totales, coliformes fecales, nitratos, sodio, sólidos disueltos y nitrógeno amoniacal.
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