Abono orgánico de alta calidad
admin | 03-07-2008
La lombricultura y el compostaje son ejemplos de prácticas agrícolas basadas en la descomposición de materia orgánica, que permiten obtener nutrientes para combatir la erosión de suelos y satisfacer la demanda de fertilizantes inocuos, utilizados en la agricultura ecológica.
Los abonos orgánicos tradicionales, elaborados a base de estiércol de diversos animales, residuos vegetales o incluso la mezcla de ambos, funcionan como fertilizantes pero también lo hacen a manera de sustratos, según el porcentaje de nitrógeno, fósforo y potasio que contengan.
A partir de que la agricultura orgánica es sujeta de certificación por parte de organismos internacionales, se establecieron normas básicas para su práctica, y cada uno de los países dedicados a esta actividad elaboró las propias. Para los estiércoles, la normatividad europea indica que la suma de nitrógeno, fósforo y potasio debe ser de 6 por ciento para que puedan calificar como abono, si el porcentaje es menor el producto obtenido es considerado como un sustrato, señala Gerardo Noriega Altamirano.
El especialista en abonos orgánicos de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) destaca que hasta 2006 la carencia de una ley en México permitía que estos sustratos fueran vendidos como abonos orgánicos, los cuales al ser aplicados daban resultados contraproducentes, explica el investigador. Para que los estiércoles sean un abono inocuo deben pasar por un proceso de descomposición o compostaje; si se aplican frescos pueden presentar problemas de patógenos y malezas.
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FUENTE: TIERRAMOR
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